Esta sábado que paso me fui desde temprano en la mañana con mis amigos del Ministerio la Undécima Hora a una actividad llamada Festival con Dios realizada en una cárcel de mi país llamada “El Buen Pastor” esta es una cárcel de mujeres, donde no solo están las reclusas, sino que también viven ahí alrededor de 20 niños, otros tantos viven en un albergue cercano a la cárcel.

En la actividad participas miembros de varias iglesias incluyendo Oasis de Esperanza y Vida Abundante, trabajamos en conjunto con la gente del Ministerio Ángeles de la Noche; entre las actividades que habían estuvo la visita de muchos medios, odontólogos y estilistas, para consentir a las mujeres que estaban allá no solo cuidando de su salud, sino también consentirlas con cortes de cabellos, arreglarles las uñas y todo es tipo de cosas, hubo actividades especificas para los niños, y una poderosa predica evangelistica y un concierto en el gimnasio de la prisión.

Aunque la actividad fue una gran bendición tanto para los que sirvieron como para las reclusas que recibieron, debo admitir que desde el momento en que puso pie en la prisión pude sentir la opresión espiritual, y como el enemigo se mueve fuerte en ese lugar, y para ir a actividades de verdad que hay que prepararse muchismo en santificacion, en ayuno y en oración, pues al entrar ahí estamos pisando territorio dominado por el enemigo, y desde que se entra es a guerrear espiritualmente.

Estando ahí tuvimos la oportunidad de compartir frente a frente con varias reclusas, y pues cada una tenia su historia, todas sus historias son conmovedoras sin embargo hay 2 historias en especifico que me conmovieron mas que las demás:

La primera fue una señora de unos 70 años que la estaban paseando por los patios en una silla de ruedas, esta señora no tiene piernas y fue encarcelada ahí por venta de drogas… le quedan alrededor de 10 años aun ahí… y pues la triste realidad es que su estado de salud no da muchas esperanzas de llegue a vivir para ver el que le den salida.

Otra historia fue la de una mujer que estaba compartiendo con sus 4 hijas, estas niñas viven en el albergue que queda cerca de la prisión, pues tanto su madre como su padre están presos, esta mujer nos contó que la razón por la que estaba ahí fue porque vivían en una pobreza tan extrema que habían días en los que se levantaba y no tenia nada que darle de comer a sus hijas ni dinero para comprar algo… y se involucro en la venta de drogas… es triste ver como la necesidad nos lleva a hacer cosas desesperadas que tienen grandes consecuencias para nuestras vidas… algo que me llamo la atención de esta misma historia fue compartir con su hija mayor… siendo apenas una niña de 4to año de la escuela tiene claro el hecho de que cuando sea “grande” desea ser escritora, y es una gran apasionada por leer la biblia… como no tiene una siempre aprovecha para pedírsela a su madre cuando la va a visitar… es poco común encontrar niños de escuela con mentalidades como la de esa niña, al final antes de irnos le regalamos una biblia.

Es mi anhelo continuar esta obra con personas no solo en las calles sino en las cárceles también… el enemigo se mueve muy fuerte en estos lugares, y de verdad que hay gran necesidad de Cristo ahí… hay muchisimas heridas que sanar y muchos vacíos por llenar.