Hace unos días leía una reflexion del Evangelista Luis Palau acerca de la oración, y me disidí a compartir un poquito de lo que aprendí con la reflexion.

Aunque la oración en “teoría” es una practica común y constante de nosotros los cristianos, en la practica muchos cristianos, detrás de sus adornadas oraciones en publico, se encuentran perdidos y hasta sin nada que decirle al Padre;  “Si deseara humillar a alguien, le preguntaría por su vida de oración. No conozco nada que se compare con este tema en cuanto a tristes confesiones por parte de los cristianos.”, la verdad considero que es indispensable recalcar la importancia y el gozo de la práctica de la oración diaria y perseverante, de la búsqueda constante de la comunión con Dios.

Ahora bien, no es mi deseo hacer sentir culpable a nadie por no orar. En la vida cristiana la culpa es el amargo sustituto satánico para la acción. Dios desea que en vez de culpa el cristiano experimente el gozo del diario caminar con El. Por eso la Escritura nos anima a orar.

La  Palabra de Dios dice:  “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Colosenses 4:2). Debemos ofrecer nuestras peticiones con expectación y con gratitud. Si no buscamos a conciencia signos de intervención divina, no hemos de tener el gozo de ver la oración contestada.

En la reflexión del hermano Luis Palau, el animaba a comenzar un cuaderno de oración como una manera de esperar las respuestas de Dios a nuestras oraciones. El llevar anotación en un cuaderno resulta siempre ser motivante para orar de manera mas frecuente y de una forma mas especifica, y además ayuda a recordar la realidad de nuestra relación personal con Dios.

Esta es la forma en sugiere el evangelista hacerlo:

En primer lugar anoto mis pedidos juntamente con la fecha en que comienzo a hacer esa petición a Dios. Si hubiera una fecha límite para una determinada respuesta, también la anoto. Luego en otra columna llevo anotaciones del momento en que Dios responde mis oraciones, y detallo en qué ha consistido la respuesta. Es emocionante ver la manera en que Dios obra.

Mi cuaderno de oración es un monumento a la constante fidelidad de mi Padre celestial. Cuando enfrento circunstancias difíciles, puedo recordar la fidelidad divina al repasar lo que Dios ha hecho en mi vida en el pasado. Sin ese cuaderno, pronto olvidaría muchas de las maravillosas respuestas de Dios a mis oraciones.

EJERCICIO PARA LA ORACIÓN

1. Piense en un área de su vida en que necesita una respuesta a la oración.

2. Escríbala y póngale fecha. Comience así su cuaderno de oración.

3. Estudie en su Biblia los siguientes pasajes sobre la oración: Mateo 7:7-11; 18:19-20; Marcos 10:46-52; Juan 16:24; Romanos 8:26-27; Efesios 6:10-20; Santiago 5.

4. En forma sencilla pero específica, dígale al Señor cuál es su pedido.

5. Imagine la respuesta a su oración.

6. Agradézcale al Señor que El ha de contestar (Filipenses 4:6).

7. Cada vez que recuerde el motivo de oración y la respuesta divina que vendrá, déle gracias a Dios por Su contestación.

8. Cuando llegue la respuesta, anótela en su cuaderno y alabe a Dios (Colosenses 4:2).

¿Cómo es su vida de oración? No tiene usted que hacer una confesión pesarosa. En lugar de ello, ofrezca sus peticiones con expectación y acción de gracias. Use un cuaderno de oración como ayuda. Luego comparta con otros las bendiciones que recibe de Dios. Sea un testimonio vivo de que Dios aún contesta la oración de sus hijos, gócese al experimentar la manera en que Dios obrará en su vida.