El día ayer después del trabajo me reuní con algunos de los soldados de Cristo de los que comentaba en mi ultimo blog, nos vimos en el centro de la ciudad de San José, con el propósito claro de cumplir con nuestro llamado a llevar el evangelio a todas partes, dicho esto nos preparamos para llevar alimento para el cuerpo y para el alma a indigentes en las calles de San José. A la cita asistieron Jeisson, Genaro, Fabiola, Walther y Guillermo, y pues tomamos la decisión de dividirnos en 2 grupos de esto modo lográbamos progresar mas, y las personas que evangelizamos no sentirían intimidadas por un montón de personas mirándole.

En caso de mi equipo estaba conformado por Jeisson, Genaro y obviamente mi persona, nosotros comenzamos a caminar una vez que oramos, pusimos las cosas en manos de Dios y pedimos su control total en lo que haríamos, así fue como comenzamos a encontrarnos con diferentes tipos de personas, algunas de ellas estuvieron anuentes a compartir un ratito con nosotros y escuchar el mensaje de Salvación mas no estuvieron dispuestos a recibir a Cristo en sus corazones, otros lo único que querían era que les diéramos de comer mas no querían saber nada de Dios, sin embargo otras personas si tenían la disposición de su corazón de recibir a Cristo, y de ser tierra fertil en la cual se sembró la semilla, algo maravilloso para nosotros fue en especial el compartir con Don Marcos, un adulto ya bien mayor, el cual ha estado durmiendo en las calles, y quien aunque ha escuchado y conocido acerca de Jesús y del Amor de Dios, tenia grandes raíces de resentimiento y de amargura en su corazón, este señor nos dio la oportunidad de llevarle al final a un centro de restauración, el ha decidido dar el primer paso ha mejorar su calidad de vida, y de entregarle a Dios las amarguras y tristezas que alberga su corazón a Cristo.

Esta salida ha sido solamente el principio de algo GRANDE que tiene Dios para nosotros, uniremos esfuerzos las personas del Ministerio Huellas con estos muchachos, con el fin de con un equipo mas grande continuar esta misión que nos ha encomendado nuestro Señor Jesucristo, la visión no se queda solo llevar un pedacito de pan y una semillita a estas personas, es nuestro sentir y nuestro anhelo poder dar un seguimiento completo a estas personas en su restauración y reintegracion en la sociedad, con una forma de ver la vida diferente y por supuesto con Cristo en su corazón.

Cada día el Señor nos sorprende con cosas nuevas, esta salida evangelistica no solo nos permitio ser usados como instrumentos para su obra sino que además nos permitio aprender, edificarnos nosotros, de cierto les digo a mis amigos involucrados en esta gran comisión que aunque son tiempos dificiles y violentos, tenemos el respaldo y la cobertura de Dios, y no debemos temer, pues lo que hacemos no lo hacemos nosotros con nuestras fuerzas terrenales, mas con las fuerzas espirituales renovadas que nos ha dado el Altísimo, sigamos adelante luchando la buena batalla, llevando las buenas nuevas hasta el ultimo rincón del mundo, esfuercence y sean valientes, que Dios esta con nosotros, y lo que estamos sembrando ahora, de cierto sera parte del gran tesoro que nos espera en casa de nuestro Padre celestial.